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sábado, 2 de febrero de 2013

Un sistema a la deriva.

Vaya escándalo que se ha montado!
Si hacemos caso de eso de: "lo importante es que hablen de mí, aunque sea mal", no nos está yendo nada mal...
España y su gobierno, de gomina y trajes a medida, ha sido portada de todos los medios internacionales. Hoy el mundo, posiblemente, ya sepa ubicarnos en el mapa.
Sobres, anotaciones con letra fina en cuadernillos, donde hay que sobrescribir hasta el título de saldo, declaraciones apresuradas, desmentidos que no desmienten nada, y el cuarto poder haciendo uso de de esa "libertad", que ya nos parecía a muchos, una moda del siglo pasado.
Dinero negro que viaja hasta convertirse en "verde dólar".
La indignación que empapa millones de hogares de españolitos, pidiendo dimisión.
Nunca he creído en la política. Creo que el que llega a la cúpula de un partido, ha debido dejar por el camino el cadáver de la renuncia a una vida. La empatía se hace imposible, si tu vida se resume en ejercer el poder que te conferirá un cargo.
Ya nadie recuerda que la base de una democracia, es el derecho a votar a quien te representará como pueblo.
Yo no he votado nunca. No he encontrado aún, ni a la persona ni al partido, que represente fielmente a lo que soy y creo.
La ilusa que vive en mí, cree que el mundo está hecho de colores, que para determinados momentos el negro es la mejor opción, que en primavera está bien dejarse llevar por los estampados multicolores, una camiseta blanca con vaqueros ha de ser el principio de un buen fondo de armario...
Por qué, entonces, he de definirme con un sólo color? Por qué, un país entero ha de ser dirigido bajo una única ideología?
Yo también pido dimisión. Pero no puedo ni quiero quedarme ahí. Es demasiado fácil...
Yo pido una renovación completa de un sistema, con claras pruebas, de servir únicamente a unos pocos.
Yo convertiría al pueblo en la profesora de preescolar que obliga a los pequeños líderes de clase, a reconciliarse mediante un ejercicio común.
Aprovecharía los dones de ambos, haciéndoles trabajar codo a codo.
Pertenezco a una generación que creció con las historias de una dictadura. Alucinando de que un beso en la calle pudiese ser objeto de una detención. Creíamos, equivocadamente, haber nacido bajo el sol de la libertad y las oportunidades. Que el sacrificio de nuestros padres y abuelos se había visto recompensado.
Hoy mis padres viven con miedo. Miedo al futuro de sus hijos y sus nietos.
Si mañana mi jefe se acerca con un sobre, no dudaré en cogerlo.
No voy a decir que me guste, pero si eso significa que mi columna de ingresos se acerque un poquito a mi columna de gastos, bien se merece ese pecado tan español.



2 comentarios:

  1. Hola Nuri, tienes un blog muy interesante, nosotros llevamos un portal de ilustración con artistas de nivel, te invitamos a que te pases y nos des tu opinión, propicios días!


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