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Kit Antiestrés

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Vaya semanita! Los adictos a la información se sorprenden día a día, de la gran capacidad de sorpresa que tenemos los humanos. Y la sobredosis de espanto está aumentando los niveles de estrés. Somos muchos los que hemos pasado en los últimos tiempos, de sentirnos algo nerviosos, a comprobar como el cuerpo sucumbe a horas insomnes, pensando en soluciones descabelladas para sobrevivir al caos de una nueva realidad. En el último año he visitado a mi médico de cabecera, prácticamente las mismas veces que visité a mi ginecólogo cuando estaba esperando a Hugo. Y la respuesta siempre es la misma. Un estado de estrés excesivo hace que tus defensas bajen... Pues tal y como está la seguridad social, tendré que encontrar la manera de hacerme con un ejercito nuevo, ya que el mío se pasa más tiempo en huelga que trabajando. La falta de tiempo y sobre todo de ingresos suficientes, hacen imposible las opciones típicas para aligerar mi mochila de preocupaciones. Gimnasio, clases de danza árabe (Ay!...

El tren de la vida

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Siempre he creído que la vida es como un tren de mercancías. En ocasiones, te conviertes en maquinista y son esos instantes, en los que tomas el mando, cuando consigues cambiar el rumbo escogido al azar. Tomas el control de un futuro inmediato, que con suerte, te llevará a la realización de un sueño. Pero en la mayoría de trayectos, el que ocupa la locomotora no cuenta con la opinión de los pasajeros. Si rescatásemos los sueños que teníamos de niños, si fuésemos capaces de volver la vista atrás y despegar del álbum esa foto desenfocada, la mayoría de nosotros nos volveríamos a meter entre las suaves sábanas de nuestra cama, para no querer levantarnos más. Yo quería ser escritora. Quería viajar y escribir acerca de lo que veía y vivía. Pero a mis quince me volqué en esa otra pasión. Esa que me hacía rellenar cuadernos con vestidos imposibles, maniquies estilizadas decoradas con galas horrendas que mis amigas veían tan cool. Recuerdo una charla con la profesora de diseño. Nos pregu...

Un sistema a la deriva.

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Vaya escándalo que se ha montado! Si hacemos caso de eso de: "lo importante es que hablen de mí, aunque sea mal", no nos está yendo nada mal... España y su gobierno, de gomina y trajes a medida, ha sido portada de todos los medios internacionales. Hoy el mundo, posiblemente, ya sepa ubicarnos en el mapa. Sobres, anotaciones con letra fina en cuadernillos, donde hay que sobrescribir hasta el título de saldo, declaraciones apresuradas, desmentidos que no desmienten nada, y el cuarto poder haciendo uso de de esa "libertad", que ya nos parecía a muchos, una moda del siglo pasado. Dinero negro que viaja hasta convertirse en "verde dólar". La indignación que empapa millones de hogares de españolitos, pidiendo dimisión. Nunca he creído en la política. Creo que el que llega a la cúpula de un partido, ha debido dejar por el camino el cadáver de la renuncia a una vida. La empatía se hace imposible, si tu vida se resume en ejercer el poder que te conferirá un c...

Nuri y el amor.

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Mi vida amorosa está a medio camino entre el diario de Bridget Jones y una mala teleserie venezolana. A mi precocidad con las letras, se sumó un pronto despertar en asuntos de amoríos. A los trece me enamoré perdidamente de un chico de dieciséis, con fama de rompecorazones. Él me dio mi primer beso. Aún recuerdo mi espanto cuando el beso se transformó en un morreo en toda regla. Horrorizada, y temiendo por mi vida por la falta de aire, mi cabeza repasaba la poca información de mis archivos catalogados en el apartado de sexo. Me pasé años colgada de ese imberbe, que me usaba cual clinex dejado en el bolsillo de la bata. Pasé mis años de adolescencia, luchando por encontrar a la persona que me viera antes de ver mis enormes protuberancias mamarias. Hubo quien me llegó a querer de verdad... pero en esas ocasiones, mi rebelde coranzoncito ya se había fijado en el próximo que me haría llorar por las noches. El padre de mi hijo fue un bálsamo de aceite en una época dónde había determin...

El señor Nistal

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El señor Nistal era el pilar que soportaba los cimientos de casa. El encofrador que asegura una buena construcción. El suelo firme y el techo que protege de la madre naturaleza. Albañil de profesión, nunca le oí quejarse del duro trabajo que ejercía. Recuerdo de niña, recorrer Barcelona en aquel Renault 12, mientras mi padre, cual guia turístico, ennumeraba los edificios en los que había trabajado, como uno de los primeros gruistas allá por los sesenta. Recuerdo su orgullo y mi admiración. Era una enciclopedia andante. Siempre tenia respuestas, y si no las conocía, las buscaba hasta encontrarlas. Por casa pasaban familiares, amigos, vecinos... en busca de Amador. Si necesitaban hacer una gestión y desconocían el proceso, papá les guiaba por caminos burocráticos como el mejor de los asesores (yo alucinaba de qué papá supiera de tantas cosas, trabajando como trabajaba de sol a sol). El señor Nistal me compró mi primera colección de libros, y la segunda y la tercera... Me regaló los...

Dones genéticos

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Mi expediente academico habla de dos dones, que me fueron concedidos por el mero hecho de apellidarme Nistal. Una facilidad innata para asimilar la información que se daba en clase, ahorrándome horas de estudio. En los días previos a los exámenes finales, mis compañeras se dejaban los codos frente a los libros, mientras yo me dedicaba a leer novelas y la mítica Superpop. Las notas no bajaban del notable alto y los sobresalientes en matemáticas, literatura y sociales, disculpaban una actitud, no muy acorde con el catolicismo impuesto en el centro, al que me dedicaba a desafiar continuamente. Recuerdo a la Madre Josefina en su despacho diciéndome: -Nistal, si sus notas reflejasen su actitud, la expulsaría una semana. No me obligue a ello. Gracias a una buena herencia genética, terminé mis estudios sin conocer el esfuerzo. Y gracias a mi actitud, nunca soporté el peso del cartel de "empollona". Mi segundo don que se intuye al leer los informes trimestrales, es mi...

Los Reyes Magos existen!

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Yo, que a los cinco años descubrí el engaño que se escondía, tras la noche del cinco de enero, hoy me declaro la crédula más devota, de esos tres señores barbudos que montan en camello. De niña, no me cuadraba que esos enormes rumiantes con joroba, pudiesen aterrizar en el balcón de casa, teniendo en cuenta, que entonces vivía en un cuarto! El papel de regalo se parecía, sospechosamente, al mismo que había visto días antes en el cuarto de la plancha, y el pan dejado la noche anterior, desaparecía sin dejar migas en el plato... Mis padres nunca tuvieron en cuenta lo puñeteramente perspicaz que era su hija menor. La magia no estaba hecha para mi. Mientras mis amigas se embobaban frente al televisor viendo a David Blaine, doblando cucharas, yo me aburría soberanamente, sabiendo que detrás de todo sólo hay un buen truco. Pero siempre creí en Campanilla... “Si quieres volar, sólo tienes que pensar en cosas alegres” . Y ésto , aderezado con cinco interminables meses, de hacer de la búsq...